lunes, 3 de diciembre de 2012

Otro río de izquierdas


Interesante celebración la que tuvo lugar ayer con motivo de los 30 años de la elección de Felipe González como presidente del Gobierno. Fue interesante por dos aspectos: la pérdida de identidad en la que se encuentra sumergido el partido socialista y la presencia del primer gran líder del partido.


Después de las elecciones catalanas ha quedado claro que el Partido Socialista Obrero Español se enfrenta ante la mayor crisis interna que se recuerda desde su aparición. Con dos bandos formados por los discípulos de Alfredo Pérez Rubalcaba y los de Carme Chacón, el PSOE no encuentra la manera ni los ideales que representen un solo bloque de pensamiento. Esta ruptura de pareceres liga de forma notable con la separación o desbandada que denota la izquierda española en el panorama político.

Además los últimos años de mandato de José Luis Rodríguez Zapatero y la estrepitosa campaña electoral del actual secretario general han traído al partido un sentimiento de pesimismo que finalmente se ha convertido en división interna. Una división que es la principal pérdida de simpatizantes, que ven que desde el seno del partido se llega a destiempo y no se acierta en las soluciones. Ante ello los posibles votantes se encuentran ante la disyuntiva de optar por una ideología que encierra ideas contrapuestas o buscar la opción que más represente sus convicciones en los múltiples partidos de izquierda.

En el acto de ayer Felipe González dejo los errores bien claros. La pérdida del rumbo ha convertido al partido en una nave bipolar y que cada vez se aleja más de las políticas de centro-izquierda. Esto lo dijo el primer gran dirigente socialista, que aunque a la sombra, tiene aún un gran poder de convocatoria en el gremio. Pera este acto quedará en simple palabras, ya que, los caminos están tomados.

El partido perdió las riendas del mismo en su segundo mandato (2008 – 2011), que careció de transparencia y soluciones. A ello se unió una campaña electoral más bien esperpéntica, en la que se prometían cosas que se habían podido solucionar mucho antes. Finalmente se cayó en una división total del partido, en la que destaca el enfrentamiento reciente en el que PSOE y PSC no se han puesto de acuerdo en el tema de la independencia de Cataluña. Con todo esta larga lista de desperfectos que sufre la nave del partido, parece que tiene un gris futuro y que el punto de encuentro entre las distintas corrientes de pensamiento queda bastante lejano. Corrientes que cada vez buscan más afluentes nuevos y que están más cerca de formar un nuevo río de izquierdas que de encontrar el cauce correcto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario