Los Ángeles Lakers no atraviesan su mejor racha de resultados esta temporada. La franquicia angelina lleva sobre sus espaldas un cambio
de entrenador, 10 derrotas en sus 19 encuentros, y además, tan solo ocupa la octava plaza en la
clasificación de la conferencia Oeste. Es difícil imaginar que con estos números alguno de sus jugadores pueda alcanzar grandes registros. Pero
todo es distinto cuando hablamos de Kobe Bryant. El filadelfiano consiguió
anotar 29 puntos en Nueva Orleans que lo convierten en el jugador más joven de
la NBA en superar la barrera de los 30.000 puntos de anotación.
El juego de Kobe Bryant se caracteriza por el genio que le
imprime. Cuando llega la pelota a sus manos se convierte en un misil, y cuando
sale de ellas en una canasta segura. Con 5 anillos en su mano en ocasiones pierde las formas pero cuando entra a la cancha es lo más parecido a un líder. El
escolta es el que tira del carro, cuando las cosas peor pintan para su equipo
se viste con el mono de trabajo y cose a puntos el aro rival. Lo ha demostrado
esta temporada, pese a la mala racha que atraviesa su equipo, Kobe es el mejor
anotador de la competición con un promedio de 28,5 puntos por partido. El
dorsal 24 es sobre todo un ganador, y su acción más preciada es anotar.
Michael Jordan o Wilt Chamberlain son algunos de los dioses
del baloncesto a los que se unirá el nombre de Kobe Bryant. Un jugador
insaciable y con sed de victoria, al cual, le quedan dos años de contrato en el
equipo de Los Ángeles. Dos años en los que puede alcanzar su sexto anillo, para igualar al gran Jordan. En definitiva, con 34 años y un saco de
anotaciones a sus espaldas, Kobe rompe una de las marcas que se le plantean a
un gran jugador para figurar entre los mejores, pero al norteamericano aún le
queda una larga vida en la cancha y seguramente esta vida la invierta en lo que
mejor sabe hacer, seguir encestando.
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