martes, 30 de abril de 2013

El espíritu de la remontada


Remontada. Estará seguro de que es la palabra más escuchada en las últimas 48 horas. Es más, estará seguro de haberla leído en todo tipo de soportes. Su móvil se lo habrá recordado, su Twitter le habrá avisado, e incluso, su vecino la habrá mencionado poniendo el grito en el cielo. Puede creerlo o no, pero la realidad es que la gente cree en las remontadas. Pero pare un momento y pregúntese: ¿usted no ha tenido que remontar alguna vez una situación adversa?

Pues seguramente si. Todos viven a base de remontadas. Viven de dejarse llevar y si el camino se tuerce, se remonta y se vuelve a coger el timón de la racionalidad. Esa es la norma. Ese es el modus operandi. El Real Madrid lo intentará hoy, y quizá el Barcelona lo intente mañana, ambos contra un rival alemán. Parece mentira, ¿alemán?. Pues así es, otra vez Alemania. Últimamente también es norma. Bueno, últimamente se siguen sus normas, el concepto es distinto. Pero lo importante es que lo intentarán. Con fe, con ilusión y con mucha confianza. Es la mejor receta para conseguir cualquier cosa. Eso también es así. La fe les llevará a avanzar, la ilusión a no caer en el sinuoso camino, y la confianza a intentarlo sin miedo a la derrota. Estén seguros de ello. Pero también estén seguros que ustedes también lo intentarán. Porque también tienen una remontada pendiente en su vida.


¡Remonten!. Anímense y crean en su remontada. Está claro que todos cometen errores en sus vidas, pero que esos errores no sean su última palabra. Hoy millones de personas creen en la remontada de un deporte en el que juegan once contra once y siempre ganan los alemanes. Aún así, ustedes piensan que es posible. Pues apliquen el caso a la práctica, a la cotidianidad. Levanten el partido, confíen en ello. El partido está en juego hasta que suene el silbato del árbitro, aún no ha sonado, y ustedes aún no han dicho su última palabra. ¡Crean, coño crean!