jueves, 29 de noviembre de 2012

Rescatando a las cajas


Bankia, Banco de Valencia, y , obtendrán una inyección económica de  millones de euros

Y por fin llegó. El esperado rescate a la banca nacional ya esta aquí. O bueno como diría su Majestad: “me llena de orgullo y satisfacción anunciarles…”, y ya saben ustedes como acaba el discurso de todas las navidades. Estas navidades parece ser que la señora Merkel esta tirando la casa por la ventana y ha decidido rescatar nuestras cajas de ahorro. Buen gesto de la dirigente alemana que como viene siendo habitual no se abstiene de recibir los intereses pertenecientes al préstamo. De uvas a peras, la Canciller siempre acaba embolsándose más de lo que presta. Bendita política de la austeridad europea.

Pero hablemos de nuestras faraónicas y grandiosas cajas de ahorros. Digo faraónicas porque sus dirigentes o “sofistas” construyeron un imperio con el ladrillo en época de bonanza. El mismo ladrillo que ahora cuestiona los colosales edificios, que vacíos, tienen como única tarea diaria el deleite, con esplendor y rigor, de los peatones que llegan hasta el lugar. Pero este es tan solo uno de los grandes despilfarros que ha llevado a cabo las cajas nacionales.


Lejos quedan aquellas cajas de ahorro que limitaban su atención al territorio geográfico en el que se encontraban. O aquellas que actuaban como lo que eran, cajas de ahorro, no como bancos jugando al gran “Monopoly del Ladrillo”. Especular estaba de moda. El señor ahorrador se ponía sus mejores galas y salía al sector a invertir, para después crear su gran templo y preparar su cuantiosa jubilación. Bonitos tiempos de riqueza.

Ahora la realidad empieza a brotar. Desde Alemania llega un plan de rescate lleno de condiciones e indicaciones. Cortito y al pie. Las cajas deberán reducir sus plantillas de trabajo -11.000 millones de desempleados más- y cerrar la mayor parte de las sucursales. La verdad, aunque cruda, es la realidad. Bankia parece ser que será la única que podrá aguantar la soga al cuello que lanzan desde Europa, las demás cajas desaparecerán o serán absorbidas por otras entidades.

La situación que ahora viven las cajas de ahorro, aunque metafóricamente, es similar a la que vivían los ciudadanos hace unos años. Con sus condiciones y cálculos hacían firmar unos préstamos que ahora aprietan de lo lindo a la mayor parte de la sociedad. Menos mal que la ayuda ha llegado. Los primeros en ser salvados de este pozo, que no parece tener fin, de excrementos y de “sofistas” serán las cajas de ahorro. Mientras tanto la sociedad sigue en el mismo estado de incertidumbre, esperando que con el bendito rescate baste para pagar la deuda y los intereses. Luego ya si eso, empezarán a barrer en casa.

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