Bankia, Banco de Valencia, y , obtendrán una
inyección económica de millones de
euros
Y por fin llegó. El esperado rescate a la banca nacional ya
esta aquí. O bueno como diría su Majestad: “me llena de orgullo y satisfacción
anunciarles…”, y ya saben ustedes como acaba el discurso de todas las
navidades. Estas navidades parece ser que la señora Merkel esta tirando la casa
por la ventana y ha decidido rescatar nuestras cajas de ahorro. Buen gesto de
la dirigente alemana que como viene siendo habitual no se abstiene de recibir
los intereses pertenecientes al préstamo. De uvas a peras, la Canciller siempre
acaba embolsándose más de lo que presta. Bendita política de la austeridad
europea.
Pero hablemos de nuestras faraónicas y grandiosas cajas de
ahorros. Digo faraónicas porque sus dirigentes o “sofistas” construyeron un
imperio con el ladrillo en época de bonanza. El mismo ladrillo que ahora
cuestiona los colosales edificios, que vacíos, tienen como única tarea diaria
el deleite, con esplendor y rigor, de los peatones que llegan hasta el lugar. Pero
este es tan solo uno de los grandes despilfarros que ha llevado a cabo las
cajas nacionales.
Lejos quedan aquellas cajas de ahorro que limitaban su
atención al territorio geográfico en el que se encontraban. O aquellas que
actuaban como lo que eran, cajas de ahorro, no como bancos jugando al gran “Monopoly
del Ladrillo”. Especular estaba de moda. El señor ahorrador se ponía sus
mejores galas y salía al sector a invertir, para después crear su gran templo y
preparar su cuantiosa jubilación. Bonitos tiempos de riqueza.
Ahora la realidad empieza a brotar. Desde Alemania llega un
plan de rescate lleno de condiciones e indicaciones. Cortito y al pie. Las
cajas deberán reducir sus plantillas de trabajo -11.000 millones de desempleados más- y cerrar la mayor parte de las
sucursales. La verdad, aunque cruda, es la realidad. Bankia parece ser que será
la única que podrá aguantar la soga al cuello que lanzan desde Europa, las
demás cajas desaparecerán o serán absorbidas por otras entidades.
La situación que ahora viven las cajas de ahorro, aunque
metafóricamente, es similar a la que vivían los ciudadanos hace unos años. Con
sus condiciones y cálculos hacían firmar unos préstamos que ahora aprietan de
lo lindo a la mayor parte de la sociedad. Menos mal que la ayuda ha llegado.
Los primeros en ser salvados de este pozo, que no parece tener fin, de
excrementos y de “sofistas” serán las cajas de ahorro. Mientras tanto la
sociedad sigue en el mismo estado de incertidumbre, esperando que con el
bendito rescate baste para pagar la deuda y los intereses. Luego ya si eso,
empezarán a barrer en casa.
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