La mañana
parecía como cualquier otra del mes de Marzo, eso sí, es día de mascletà. El calendario ha señalado con discreción
una de las vertientes de Áreas de Comunicación, Periodismo Político. En el
estado que se encuentra la clase política en estos momentos todo estudiante de
periodismo se hace una pregunta; ¿cómo se puede tratar a este sector de la
sociedad que tiene tanto poder y lo utiliza tan villanamente?. Esta ha sido
solo una de las preguntas que ha rondado en mi cabeza mientras mi vehículo
realizaba el trayecto El Puig – Moncada. Mis dudas, como siempre acompañadas
del sonido inconfundible de las ondas radiofónicas, han ido incrementado
conforme he escuchado al conseller
Juan Carlos Moragues. Hoy se han dado a conocer las comunidades que más han
reducido su déficit y las que menos, y hoy se ha vuelto a conocer que la
Comunidad Valenciana tiene aún el déficit más alto.

Con todo ello
dando vueltas a mi cabeza he llegado a la aula de 3º A de Periodismo. El
profesor José Luis Torró ha preparado un encuentro especial, y que por
casualidad permitirá resolver todo el “cacao” alojado en mi mente. El invitado
es un político y valenciano. Jorge Alarte anterior secretario general del PSPV
y actual diputado. Quién mejor que él, alguien que conoce el terreno pantanoso
de la política y en especial las aguas turbias de la Comunidad Valenciana, para
trasladarle todas mis dudas. Bajo este sentimiento ha empezado una rueda de
prensa amigable y cercana. Él está aquí porque le interesa nuestra opinión y
nuestras dudas, al igual que nosotros esperamos que alguien perteneciente a
esta clase social resuelva esta desconfianza hacia el poder.

Si he de
rescatar algo de mi primera toma de contacto con el “politiqueo” es el arma que
se utiliza en este mundo, la sonrisa. Cuando una pregunta no les gusta, les
incomoda, o simplemente, mentir no les sirve una vez más, la sacan a pasear. Es
una táctica practicada continuamente, de esta manera lo ha plasmado el
invitado. Ante las buenas preguntas de mis compañeros la ha utilizado sin
ningún tipo de pudor, y ha originado, sin saberlo ciertamente, que mis dudas sigan
creciendo. Ha contestado a aquello que todos sabemos, además de confesar su
gran amistad con Alfredo Pérez Rubalcaba, y en cambio nuestra incertidumbre ha
quedado sin respuesta alguna.
La recompensa
a nuestras buenas preguntas ha llegado en forma de conferencia, o más bien, de
charla entre amigos que se transmiten sus experiencias. Un producto CEU ha
vuelto a casa para señalar, evitando la incertidumbre política y social, el
camino correcto hacia el periodismo por el bien común, el periodismo de
denuncia social. Societat anònima es
un producto sencillo que retrata la sociedad de hoy en día desde la mirada
neutra y objetiva del periodismo. Un producto muy de moda, que está a caballo
entre el periodismo de investigación y el entretenimiento. Para mí el tipo de
periodismo que en estos tiempos de tempestad ha puesto sobre la mesa las
vergüenzas de aquellos que han perjudicado la estabilidad de la sociedad, los
políticos y sus lazarillos. Tanto Societat
Anònima como Salvados intentan cada semana despejar las dudas que antes les
comentaba, es decir, periodismo de calidad que persigue abrir los ojo e
informar a la sociedad de la verdad.

Al mediodía
ha finalizado esta mañana intensa, hablando en términos periodísticos. Otra vez
en el trayecto Moncada – El Puig he intentado sacar alguna conclusión clara de
toda la información que había recibido. Todos mis mecanismos de opinión,
razonamiento y pensamiento se han dirigido hacia un mismo término, la verdad. Un
periodismo de verdad, una clase política de verdad y una sociedad de verdad,
son los tres ejes verdaderamente necesarios. Con la verdad por delante las
cosas siempre se podrán hacer mejor, porque las cosas bien hechas no tienen
fronteras ni tienen rival.