A partir de hoy hablar de jueces, abogados y justicia va directamente ligado al "tasazo". La reforma en la justicia perpetuada por Gallardón ha traído más de un dolor de cabeza al ministro de justicia. La primera jaqueca que sufrió tuvo que ver con el error al determinar quién debía pagar las tasas. La segunda porque los jueces no entendían que pasaba con su pagas extra. Así, con un incesante dolor de cabeza, llega el ministro al día cumbre, el día del "tasazo".
El día del "tasazo"se podría definir como: el día en el que una población en plena crisis económica, descontenta con el sistema de gobierno de su país y con un recortado nivel de vida debido a la disminución de las prestaciones del sistema de bienestar, deberá pagar unos determinados cargos para denunciar ante el juez cualquier malestar. Cierto que algunos grupos sociales quedan libres de este recargo, pero no por ello el "tasazo" se puede calificar de una medida acertada.
Protestar, quejarse o denunciar se ha convertido en un bien privado, por el cual hay que pagar. Protestar y reivindicarse en las calles ya no es lícito, de esta manera, unos señores vestidos de azul cobran el cheque a base de palos. La otra medida para denunciar el descontento es ante los tribunales, y el máximo dirigente de la justicia ya se ha encargado de cubrirse las espaldas.
El problema ahora ya esta resuelto. Los encargados de ganar ganan, y los que tienen que perder, siempre los mismos, pierden. Gallardón cierra otra puerta o vía de escape a los problemas de una sociedad descontenta. La comunicación entre el pueblo y sus gobernantes se distancia. Alzar la voz y expresar los problemas y las preocupaciones de cada cual no esta al alcance de todos. Muchos ciudadanos vivirán con el peso de sus problemas al no poder costear una solución. El "tasazo" pone precio a nuestra libertad, y es la medida de recortes que colma el vaso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario