Exprimiendo al máximo el tiempo. Te detienes en cada momento, en cada bocanada de aire fresco que has logrado detener durante un año. Miras tu inseparable portafolios, aquel viejo retrato que hasta hace unos minutos era nuevo. La fotografía que lo resume todo. No se sí es por aquello que dicen que "una imagen vale más que mil palabras", pero una sola imagen puede resumir un largo periodo de tiempo, incluso una vida.
Enfrente de ella te detienes y piensas, piensas y te detienes. Cuantos momentos, cuantas ilusiones y cuantos recuerdos. La nostalgia te invade, se apodera de un apéndice de tu alma. Nada te impide recordar con sabor agridulce aquel beso, esa caricia o la más tierna sonrisa. Nadie te impide lamentarte por aquel bocado que dejaste pasar o aquella estrella que ya no brillará más. Todo gira tan deprisa, el tiempo corre y sigue corriendo.
Ahora el contador marca un kilómetro más. El depósito sin darte cuenta cada vez está más lleno. Ilusiones y metas nuevas se unieron para querer ser algo más. Sueños que quieren ser novatos en tu mochila de viaje. Todos estos condimentos te hacen sentir importante, te enseñan que al final el empeño derrumba la más alta de las montañas. Es el momento justo, en ese preciso instante cuando toca despegar.
Todo se vuelve claro, claro. El secreto esta en acercarse, fijarse en los detalles. Todo empezó mucho antes, cuando el marcador aún no marcaba en centenas y cuando los reyes eran magos. Esa inocencia es la que te lleva a estar observando el marcó de fotos recién jubilado. Por la misma razón, que la misma inocencia te pide que empieces a bailar con la novedad, aunque sin poder evitar que cada vez que sueltes el aire todos los buenos recuerdos y generosas lecciones alumbren de nuevo tu senda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario