Durante el mandato del Partido Popular de los últimos años se
han sumado bastantes esfuerzos para crear una barrera cultural entre lo catalán
y lo valenciano. El miedo ante la amenaza del influjo de ideas desde la
frontera oriental, ha traído de cabeza al principal dirigente del partido
popular, Francisco Camps, que ha llegado hasta el punto de cerrar todos los
grifos posibles que pudieran derrumbar la barrera cultural impuesta. Así, se
adopto la postura entorno a la retrasmisión pública catalana en el territorio
valenciano, y de esta manera, también se sufragaron decenas de campañas para
diferenciar e intentar separar un territorio de otro.
El gran error de esta política de represión es el limitar la
libertad informativa de la sociedad. En un país donde la democracia es la
bandera más preciada de la nación, nadie tiene la autoridad suficiente para
determinar el producto que debe nutrir al consumidor. Pero Francisco Camps fue
hábil, como siempre lo es moviendo los hilos, y atajo el problema acusando a la
compañía que retransmitía la señal de TV3 de llevarlo a cabo de forma
clandestina. Con esta argucia ha
intentado ocultar su deseo por dejar de lado aquellos ideales que no
interesaban a su gobierno y ha conseguido que los ciudadanos valencianos hayan
dispuesto de varios canales menos en el moderno TDT. Una vez más ocultar la
posibilidad de hacer llegar otra corriente de pensamiento ha sido el bien más
preciado de un partido político. Otra vez más, dejar de lado lo que piensan los
demás y calificarlo de malvado se ha convertido en el poder más eficaz en la
separación entre territorios.
Negar la posibilidad de conocer un bien determinado ataca a
la propia libertad del ser democrático. Privar de TV3 a toda una población
durante cuatro años, es de alguna manera, arrebatar a los ciudadanos un medio
de culturización de su propia cosecha. Era inusual encontrar en la guía
televisiva canales o señales provenientes de otros países, censurando a la vez,
de forma injusta, un medio comunicación del mismo territorio.
Aprender del vecino no debe de estar nada mal. Cuantos más
influjos de cultura se aporten al ser humano más capacidad de elección y de
objetividad podrá llegar a tener. Puede ser una buena forma de hacerse conocer
y de entenderse mejor, es más fácil con la comunicación como herramienta.
Bueno, y principalmente, TV3 es un modelo ideal de televisión pública donde
prima la objetividad, podría ser un ejemplo a seguir por RTVV. Cuatro años sin
este canal, que extraño. Será porque RTTV es la mejor arma propagandística del
P...


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