martes, 6 de noviembre de 2012

Un cohete hacia el campeonato


Nada es imposible para el piloto alemán de Red Bull. Sebastian Vettel suma otra proeza a su casillero de retos, y estos ya se cuentan en decenas. Además de ser el piloto más joven en ganar un campeonato del mundo y de contar con el mayor número de poles en la Formula 1, Sebastian ha ofrecido esta semana la mayor remontada en una carrera de los últimos 20 años.

El piloto alemán salía desde boxes en última posición y consiguió subir al podio tras cruzar la bandera a cuadros. De esta forma consigue un tercer puesto que le sitúa a diez puntos de su gran rival, el asturiano Fernando Alonso. Diez puntos que deberá defender durante dos grandes premios si quiere conseguir su tercera corona. El coche y el equipo le acompañan desde los inicios del mundial, pero este hecho no sería relevante sin su mágicas manos al volante del RB8.

No es noticia las buenas dotes que demuestra carrera tras carrera el joven piloto de la escudería austríaca. Desde sus inicios en el equipo filial de Red Bull, Toro Rosso, ya mostraba su habilidad para los adelantamientos. Es más, cuando Mágic Alonso nos deleitaba con aquellas lejanas victorias en sendos campeonatos de Fórmula 1, el de Heppenheim ya se permitía sus primeros “pinitos”. Entre otros hitos se puede destacar el que consiguió en su primera carrera, ser el piloto más joven en liderar un Gran Premio. En cambio, este año estas gestas son más bien un juego de niños. El verdadero objetivo es conseguir un triplete consecutivo de campeonatos mundiales, pero no lo va ha tener nada fácil.


Se enfrenta a un duro rival, Fernando Alonso, que lideraba el campeonato con más de cuarenta puntos de ventaja hasta que se ha visto adelantado por el alemán. Un adelantamiento por la derecha y sin intermitente. Una “pasada” inevitable para Alonso que ha visto que las mejoras aerodinámicas de su monoplaza no han parado al endiablado “Toro Rojo”, conducido por la consolidada promesa de la Fórmula 1.

Dos grandes premios para el trepidante final. El telón se bajará como todos los años en Interlagos, Brasil. Un lago que deberá convertir Fernando Alonso en un pequeño charco, aunque Sebastian está preparado, y la verdad, si sigue dando lecciones magistrales de conducción, ese mar se convertirá en un océano.

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