Nada es imposible para el piloto alemán
de Red Bull. Sebastian Vettel suma otra proeza a su casillero de retos, y estos
ya se cuentan en decenas. Además de ser el piloto más joven en ganar un
campeonato del mundo y de contar con el mayor número de poles en la Formula 1,
Sebastian ha ofrecido esta semana la mayor remontada en una carrera de los
últimos 20 años.
El piloto alemán
salía desde boxes en última posición y consiguió subir al podio tras cruzar la
bandera a cuadros. De esta forma consigue un tercer puesto que le sitúa a diez
puntos de su gran rival, el asturiano Fernando Alonso. Diez puntos que deberá
defender durante dos grandes premios si quiere conseguir su tercera corona. El
coche y el equipo le acompañan desde los inicios del mundial, pero este hecho no
sería relevante sin su mágicas manos al volante del RB8.
No es noticia
las buenas dotes que demuestra carrera tras carrera el joven piloto de la
escudería austríaca. Desde sus inicios en el equipo filial de Red Bull, Toro Rosso,
ya mostraba su habilidad para los adelantamientos. Es más, cuando Mágic Alonso nos
deleitaba con aquellas lejanas victorias en sendos campeonatos de Fórmula 1, el
de Heppenheim ya se permitía sus primeros “pinitos”. Entre otros hitos se puede destacar el que consiguió en su primera carrera, ser el piloto más joven en liderar un
Gran Premio. En cambio, este año estas gestas son más bien un juego de niños. El verdadero objetivo es conseguir un triplete consecutivo de campeonatos mundiales,
pero no lo va ha tener nada fácil.
Se enfrenta a un duro rival, Fernando Alonso, que lideraba el campeonato con más de
cuarenta puntos de ventaja hasta que se ha visto adelantado por el alemán. Un
adelantamiento por la derecha y sin intermitente. Una “pasada” inevitable para
Alonso que ha visto que las mejoras aerodinámicas de su monoplaza no han parado
al endiablado “Toro Rojo”, conducido por la consolidada promesa de la Fórmula
1.
Dos grandes
premios para el trepidante final. El telón se bajará como todos los años en
Interlagos, Brasil. Un lago que deberá convertir Fernando Alonso en un pequeño charco,
aunque Sebastian está preparado, y la verdad, si sigue dando lecciones magistrales
de conducción, ese mar se convertirá en un océano.

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