lunes, 5 de noviembre de 2012

The decision...


A tan solo dos día de conocer el “nuevo huésped” de la Casa Blanca, EE.UU sigue sumergido bajo un sentimiento de indecisión. Los datos de las encuestas apuntan a un empate técnico, aunque el candidato a la reelección, Barack Obama, llega con ventaja en los Estados que serán claves para el disputado final. Una mínima ventaja que no hace más que enmascarar un secreto a voces, la “capital” del mundo no se encuentra en su mejor momento.


La situación de inestabilidad económica, que domina el panorama mundial en general y el estadounidense en particular, es la gran preocupación de los votantes demócratas y republicanos. Tanto Rommey como Obama no acaban de convencer. El último porque no ha terminado la gran revolución social que anunció cuando fue elegido en 2008, y el primero por sus continuos deslices durante la carrera electoral. Estas dos opciones parece que no podrán mejorar la distribución desigual de la renta y la riqueza. Al igual no ofrecerán un acceso igualitario a la sanidad y la escolarización e incluso no disminuirán la mortalidad infantil o la población reclusa en cárceles. Con estos datos se pueden entender las numerosas contradicciones que sienten los posibles votantes.

De esta forma la sociedad norteamericana se tambalea y no parece ser que al igual que su candidatura, sus propuestas de mejora tampoco son del agrado de la sociedad. El candidato republicano propone una reforma fiscal. En esta la reducción de impuestos no mejorara la desigualdad de distribución hasta ahora generada. Por otra parte, Obama parece que no caerá en el intervencionismo excesivo. Más bien se mantendrá en la línea de la ortodoxa macroeconómica.

Sin ninguna duda nos encontramos ante una decisión delicada. No solo para la sociedad estadounidense sino también para la salud de Europa y sus mercados. A estas horas ningún proyecto convence y pocos son los votos que separan a ambos candidatos en la carrera hacia la presidencia. Una presidencia que deberá amarrar la riendas de una economía social sumergida, donde el desigual reparto de recursos caracteriza a sus dirigentes. Difícil elección sin duda con la economía como un flan. En fin, todo se decidirá en Ohio.

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