miércoles, 7 de noviembre de 2012

Again, yes we can!


La fiesta de la democracia norteamericana concluye con la reelección del Presidente Barack Obama. Esta victoria, con 80 votos electorales de ventaja sobre su adversario Mitt Rommey, le permitirá al candidato demócrata finalizar los 8 años de mandato que permite el sistema de gobierno estadounidense. Durante estos 4 años El Presidente deberá pulir muchas de sus políticas que no acaban de convencer a sus compatriotas. Esta falta de convencimiento y de creencia se ha visto plasmada en estas elecciones presidenciales, ya que, tan solo 100.000 votos individuales han separado a ambos candidatos.

La primera gran asignatura para Obama es la reforma fiscal. Una reforma fiscal que no será fácil de realizar. Primero, porque la cámara de representantes, dominada por el partido republicano, va a plantearle los mismo problemas que le causaron el curso pasado. Obama mostró su punto débil en la lidia con la oposición, motivo que llevó al demócrata a cambiar el plan trazado en el terreno de los impuestos. Y también por la anunciada subida de impuestos, que solo ha servido para restarle simpatizantes.

Unos simpatizantes que han perdido la ilusión que había suscitado el modelo Obama. En este mandato el dirigente deberá despertar el sentimiento estadounidense, además de generar más de 5 millones de puestos de trabajo y concluir la reforma sanitaria. Si lleva todo esto a cabo cumplirá con sus propósitos y pondrá el broche de oro a una carrera política que empezó hace cuatro años.

Sin duda, difícil tarea la que se le propone al inquilino de la Casa Blanca. Todo el mundo esta pendiente de sus pasos y la capacidad de mando será crucial para dirigir el rumbo de la nave. Una nave que necesitará el carisma que caracterizó a Obama en sus inicios, ese aire fresco que aportó a la sociedad americana en su sonada irrupción en el mundo político. Un carisma que solo tienen los mejores y que, el primer dirigente afroamericano en la historia de EE.UU, tiene a su alcance. Para ello, tendrá que escalar la cuesta que le separa del estrellato.

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