domingo, 28 de octubre de 2012

Sota, caballo y rey


Un hombre que evoluciona ante una sociedad más bien estancada

Tinc el privilegi de viure al Puig de Santamaria, poble famós en la història del Regne de Valencia i quartell general del Rei Jaume I per a conquerir Valencia. Hui m'he alçat i com a diari he mirat la privilegiada vista que hem regala la meua habitació. Des d'esta puc vore la muntanya de La Patà, i en el pal més alt he vist ondejar amb vents medievals la cuatribarrà.

Si sóc sincer m’ha cridat l'atenció. De sobte he escoltat un discurs llunyà i molt quotidià en les últimes setmanes: el discurs independentista.

Hoy se celebraba en mi población un jornada llamada “Amics del País Valencià”. Y yo como persona curiosa de profesión no he podido evitar pasearme por sus actos y revindicaciones. Un discurso con lenguaje mezcladillo –el famoso dialecto “xurro”- y aires de grandeza, bailes tradicionales, un concierto alternativo, y como no, todo adornado con una gran PAELLA VALENCIANA.

Mientras los presentes aclamaban la independencia, mi mente no ha evitado perderse en la belleza del paisaje valenciano. Valencia al fondo, los naranjos salpicando las sombras de los edificios, y todo esto bañado por el mar Mediterráneo. Normal que el Rey Don Jaume eligiera tan bello lugar para su asalto al “cap i casal”. Y es que, con el paso del tiempo los gustos no cambian y la belleza de cualquier paraje tiene la capacidad de enamorar a cualquiera.

Pocas cosas en verdad son las que han cambiado, me atrevería a decir que el hombre ha evolucionado pero la sociedad sigue en el medievo. El Rey Jaume formaba parte de ese estamento social llamado nobleza, el mismo que ocupan en estos momentos políticos y demás “agarrofados”. La educación y la sanidad era sólo para aquellos que podían pagar el “montante”, y la verdad es que vamos camino de ello. El territorio se gobernaba gracias a la perspicacia del señor feudal – muy parecido al sonar a la Alemania Federal-  y ahora tenemos muy bueno amigos en Europa que nos dan muchos consejos. Y lo más curioso, los reyes conquistaban nuevas tierras y territorios, y en estas semanas solo se habla de “países”, “ejércitos europeos” y “soberanías”.

A día de hoy me acuerdo de mis antepasados y su piel tostada al sol de la marjal y veo en sus ojos el amor hacia la huerta valenciana, el mismo amor que los políticos tienen hacia esta estructuración de la sociedad. Fan més soroll dos que criden, que cent que callen.

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