jueves, 8 de noviembre de 2012

Estrellas desquiciadas


Que se diga que Real Madrid y Barcelona tienen a los dos mejores jugadores del planeta no debe sorprender a nadie. El Real Madrid fichó a la estrella lusa, Cristiano Ronaldo, procedente del Manchester United por la friolera cantidad de 96 millones de euros. Por su parte, el Barcelona cazó a Lionel Messi cuando este solo tenia 12 años y jugaba en los pequeños potreros argentinos. Entre las dos estrellas, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, suman 4 balones de oro, 35 títulos con sus clubes y más de medio millar de goles.

Su falta de gol en las últimas jornadas, junto a los malos resultados cosechados por ambas entidades en sus compromisos europeos, han motivado gran cantidad de noticias esta semana. Este hecho también ha motivado gran cantidad de debates, y la pregunta que más veces se ha repetido es: ¿la ambición de estos jugadores “por ver puerta” perjudica al juego colectivo de sus equipos?.

Ronaldo completaba el martes pasado 200 minutos sin perforar la portería rival, sin ninguna duda, un dato poco habitual en sus estadísticas. Y no es por falta de oportunidades, el portugués lanza la gran mayoría de los golpes francos de su equipo –con más pena que gloria- y dispone de un alto número de ocasiones por partido. Mientras tanto sus compañeros siguen goleando, por ejemplo, Mesut Özil anotó el único golpe franco que lanzó frente al Borussia de Dortmund.


Por otra parte, el astro argentino se desquicio el pasado sábado para batir el arco del Celta de Vigo. Incluso desperdició una ocasión con el portero batido al intentar asegurar el tanto con su pierna izquierda. Un Messi que ha estado más pendiente de la dedicatoria de su posible gol –dedicatoria a su hijo recién nacido, Thiago- que de originar espacios, asistencias y juego para el conjunto azulgrana. En la noche de ayer frente al Celtic, el de Rosario se topó varias veces con el palo y con el guardameta Foster, y su rostro no pudo camuflar el escepticismo y la rabia por no conseguir el ansiado tanto que en el 93 finalmente consiguió.

Esta es la situación que comparten ambos atacantes y que de alguna forma está repercutiendo a la dinámica de grupo, demostrando de esta manera que son el pilar maestro de sus equipos. Un pilar maestro que debe destacar a su equipo y no limitarse a disputas y logros individuales. Porque al fin y al cabo, son quién son gracias a los 10 con los que juegan.

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