Artur Mas habla de entrenar el referéndum el mismo día que se celebran las elecciones vascas y gallegas.
Toda madre espera con nerviosismo el día que su pequeño despliega sus alas para volar. Unos lo hacen más temprano, a otros que esperan hasta encontrar un compromiso sólido, y los tradicionalistas que buscan la autoeficiencia para emanciparse.
Toda madre espera con nerviosismo el día que su pequeño despliega sus alas para volar. Unos lo hacen más temprano, a otros que esperan hasta encontrar un compromiso sólido, y los tradicionalistas que buscan la autoeficiencia para emanciparse.
Enmancipazión es el término que utiliza el presidente de La Generalitat, Artur Mas, para enmascarar su ansiada independencia. Y es que, comparar la relación España-Cataluña con una relación paterno filial, no es más que un eufemismo político que utiliza a menudo el líder de CIU.
En la entrevista que concibío Mas al periodista Jordi Evole sirvio sobre todo para descubrir las verdaderas intenciones de su partido político. CIU necesitará "entrenarse" -eso sí gana las elecciones- para convocar un referéndum, en el cual, la respuesta deberá ser un sí. Esta es la supuesta libertad que pide Mas. Una libertad en la que sus ciudadanos tomen decisiones, una libertad entrenada y dirigida. La misma libertad que todos los ciudadanos catalanes hubieran tenido si el pacto fiscal hubiera ido hacia delante ó la misma libertad que tienen decidiendo solo cuándo quieran y cuándo puedan. Ninguna.
Así es la realidad. La libertad del niño enmancipado llega cuando toma decisiones según sus convicciones. En cambio, la libertad de la democracia aparecé por arte de mágia cada cuatro años. A los gallegos y vascos se les acabó hace escasas horas. Entrenen, esto es un festival democràtico.
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